Oscar Coach | Y tú…. ¿realmente te permites…
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Y tú…. ¿realmente te permites…

29 dic Y tú…. ¿realmente te permites…

… ser feliz?
Este va a ser el último articulo del 2016 y me apetece dedicarlo a escribir unas líneas sobre un objetivo que bastantes veces se repite en los procesos de coaching: “quiero ser feliz“.
Sinceramente pienso y siento que para ser feliz lo único que debemos hacer es permitirnos ser felices. Que simple, no? El tema es que normalmente no nos lo permitimos. Podríamos entrar en la cuestión filosófica de qué es realmente ser feliz, pero seguramente nos llevaría a llenar más de un artículo o incluso una tesis.
Así que, siguiendo mi filosofía de la vida, vamos a hacerlo fácil, ¿te apetece?

Para ser feliz podemos introducir en nuestra vida cuatro ingredientes básicos. Yo son los que utilizo para cocinar mi felicidad, es posible que te apetezca quitar, cambiar o añadir otros, eso va a gusto del cocinero.

La H de honestidad

La A de asertividad

La R de respeto

La D de determinación

El primer ingrediente que podemos poner para ser realmente felices es ser honestos con nosotros mismos. Si sentimos algo ¿por qué no permitírnoslo? ¿Por quedar bien? ¿Por agradar a los demás? ¿Por ser aceptados socialmente, por la familia o la pareja? ¿Por no perder algo? Quizá no nos damos cuenta que bastante de lo que hacemos, y que responde a esas preguntas, suele estar sustentado en el “tengo que“.

Tengo que hacer esto porque si no tal persona se enfadará o puede enfadarse. Tengo que casarme, tengo que tener hijos, tengo que tener un trabajo que aprueben los demás, tengo que hacer más horas en el trabajo o tengo que decir “SÍ” a lo que me diga mi jefe para piense que soy buen@ trabajador@ y me valore. O a mi madre, a mi abuela, a mi pareja, “no vaya a ser que…”, tengo que vestirme así o asá, tengo que….
A veces no nos damos cuenta (o si que lo vemos pero cerramos los ojos) que todas esas acciones van encaminadas a la aceptación, a evitar que algo pueda pasar (miedo), mostrando más mascaras de las que a veces podemos ser capaces de llevar, al final…. ¿De qué tenemos miedo? ¿De perder algo? ¿De no ser aceptados? ¿De que no nos valoren? Quizá estamos perdiendo mucho más si no nos respetamos y no somos honestos con nosotr@s mism@s. Hacer algo por los demás o por lo que los demás vayan a pensar de nosotros no es otra cosa que vivir la vida de los otros. Pero…. ¿y tú? ¿Dónde quedas? Es posible que al final de la lista, y… a veces ni eso.
Ser honestos con nosotros mismos nos permite encaminar la vida hacia lo que sentimos y, en ese momento, poner nuestra mente a trabajar en conseguir quitar aquello  que no nos gusta o no nos llena y poner lo que deseamos. Ponernos a nosotros como prioridad para ser felices.

Ser honesto implica dedicarle un poco de nuestro tiempo al autoconocimiento, sentir más que pensar, quitarnos los filtros que condicionan ser como realmente somos. Permitirnos ser. Si sentimos algo y hacemos lo contrario….algo falla y en ocasiones el cuerpo sufre las consecuencias a modo de psicosomatismos (abordaré este tema en 2017).
Y entonces llega el momento en que nos damos cuenta que mantenemos trabajos, parejas,  amistades, actitudes, comportamientos, etc. que no nos llenan o no van con nosotr@s. Nos damos cuenta que hacemos cosas por otras personas, amigos, familiares, compañeros de trabajo que si lo viéramos en otra persona le diríamos: “pero no te das cuenta que lo haces obligad@” o “esto no va contigo”. Hay que escarbar, hay que mirarse al espejo (aunque no nos guste lo que vemos) y al igual que nos peinamos porque algo no encaja en el conjunto del peinado….peinarnos interiormente, quitar lo que sobra, lo que no va con nosotros y poner lo que nos hace realmente felices, entonces lo que veamos en el espejo nos gustará y veremos una sonrisa en nuestra cara.
Llegado a ese punto tomaremos consciencia de que hay que empezar a actuar y claro…llega el momento de decir  “NO” a los demás y en ocasiones a nosotros mismos (esto último sería como empezar a desaprender comportamientos, creencias, etc. que hemos aprendido de nuestro entorno, pero que no por ello implica que sean ciertos o vayan con nosotros). Decir “NO” a lo que no nos gusta, a lo que no nos llena, a actividades, reuniones, trabajos, padres, madres, abuelos, amigos, relaciones toxicas…. Este quizá sea el punto de inflexión, la palanca que nos catapulta a la felicidad y que nos permite quitarnos todas las mascaras y ser nosotros mismos.

Y…. cuesta. No estamos acostumbrad@s , hemos aprendido a vivir de una manera, a vivir en ocasiones para complacer a otr@s, para ser aceptados, para que nos quieran. Pero…. ¿nos quieren realmente a nosotros o a la imagen que proyectamos y que sabemos que les va a complacer? Y es entonces cuando el/la niñ@ que llevamos dentro se da cuenta que no se le permite ser, expresarse, disfrutar, iniciar proyectos, jugar, chapotear en los charcos, correr por la playa, vivir nuevas experiencias, experimentar, sentir, ensuciarse, crecer…
Y quizá te preguntas.. ¿Y entonces qué hago para empezar a decir que no y empezar a ser yo mism@?
Aquí es donde podemos añadir el ingrediente asertividad. Decir las cosas desde lo que sentimos respetándonos, haciéndonos respetar y respetando al otr@. Basta con decir: “esto que me dices me duele, me hace sentir triste, enojad@…”, “esto que me ordenas que haga no va conmigo, me hace sentir rabia por X motivos”, “no me apetece, si no te sabe mal prefiero hacer otra cosa”, “no quiero”, etc. Y obviamente hay que decirlo, normalmente callamos, aguantamos, toleramos, asentimos y eso se queda dentro. La otra persona no recibe el mensaje, con lo que para él/ella no hay problema y eso que no nos gusta tarde o temprano se volverá a repetir. Y, si algo que no nos gusta se repite… ¿por qué tolerarlo más? Hay cosas que para uno no son negociables y es entonces cuando hay que tomar decisiones. Pero claro… tomar decisiones implica  cambios. Aún así…una vez alguien le preguntó a otra persona:

-¿Y tú qué tomas para ser feliz?

-Decisiones

Y sí, ahí es donde entra el tercer ingrediente de mi plato de la felicidad. El respeto. El respeto hacia un@ mism@. Si no nos respetamos a nosotr@s mism@s ¿cómo podemos respetar a l@s demás? Respetarse a uno mismo implica no tolerar lo que no queremos en nuestra vida, ser honestos (este ingrediente lo hemos trabajado primeramente de todo) con lo que realmente sentimos y lo que no , nos hemos preguntado el para qué de lo que hacemos y no hacemos, lo que realmente nos motiva, lo que haríamos si nadie nos mirara ni nos juzgara. Y ahí es cuando aplicamos el respeto hacia nosotr@s, permitiéndonos ser y con ello lanzar el mensaje a l@s demás de qué queremos y qué no queremos.

Sí, sí, ya sé, quizá ahora te asaltan preguntas o argumentos que sabotean un poco poner en práctica lo anterior, es normal, a nuestro ego no le gustan los cambios y quitarse las máscaras y desnudarse no es lo suyo.

Es en este momento cuando podemos añadir el último ingrediente: la Determinación. Determinación en querer tener en nuestra vida la situación ideal en cada campo o faceta que sea importante para un@. Aprovecho para recomendar un excelente libro que habla sobre ella, ¿Y si realmente pudieras? De Pilar Jericó.

La Determinación es realmente el conseguidor de todo aquello que hacemos y que nos permite alcanzar lo que deseamos, obviamente va de la mano de la motivación. Por poner una metáfora la motivación sería el elefante (la emoción) y la determinación sería el guía que va montado encima (la mente) y que busca la manera de conseguir lo que el elefante desea.

La determinación será el ingrediente clave que nos permita ser felices, ya que por mucho que hagamos introspección y cultivemos el autoconocimiento, por mucho que queramos respetarnos y ser asertivos, si no estamos determinados en el para qué hacemos todo lo anterior, servirá de bien poco. Si al decir “NO” a algo, o “SÍ” a poner algo que nos falta en la vida lo hacemos sin determinación, el mensaje que transmitimos a l@s demás y a nosotr@s mism@s  es de duda, y es entonces cuando l@s demás interpretan el mensaje que mejor les va y nosotr@s dudaremos de ser capaces de conseguir lo que deseamos.

Y poca cosa más, esta es la receta que me permite ser feliz. Es posible que compartas o no los ingredientes, al final eso es lo menos importante. Lo realmente importante es que si algo se ha movido en tu cabeza y te has cuestionado si realmente te permites ser feliz, seguramente buscarás tus ingredientes para conseguir el estado ideal de los aspectos de tu vida que no acaban de encajar contigo.

Desearte un feliz 2017!!

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