Oscar Coach | Y entonces….¡Creció!
Si tú cambias....Todo cambia
Coaching Personal, Coaching Ejecutivo, Coaching acompañado por Caballos, Coaching de Equipos, Coaching Sistemico
15870
single,single-post,postid-15870,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,paspartu_enabled,paspartu_on_bottom_fixed,qode-theme-ver-7.6.2,wpb-js-composer js-comp-ver-4.6.2,vc_responsive
 

Y entonces….¡Creció!

05 ene Y entonces….¡Creció!

Desesperada por la falta de resultados tiró la toalla. La tiró una vez, dos veces, tres veces, cuatro…..

Cansada de no obtener resultados fue a ver a su vecino. Él era un nonagenario jardinero. Hicieron amistad a raíz de una “circunstancia” que pasó en la vida de ella y en la que él le prestó la ayuda que le solicitó. Desde entonces siempre que tenía un problema, una duda, algo que le preocupaba, acudía a él. No para que le dijera qué era lo que tenía que hacer, si no para que le diera otro punto de vista.

Estuvieron en la terraza de la casa del abuelo tomando algo mientras charlaban. En un momento de la conversación ella le dijo que creía que las semillas que le había dado para plantar debían estar mal porque llevaba ya medio año regando y regando y nada.

El viejecito se la miró y le dijo:

– Te dije, cuando te di las semillas, que con esta planta debías tener paciencia

– Ya…¿pero seis meses no son suficientes? -Dijo con tono de cierta indignación-

– Pues quizá para esta planta no deben ser suficientes seis meses.

– Pero vamos a ver… ¿cómo va a ser posible que en seis meses no salga ni un pequeño tallito? –dijo con más cara de sorpresa e indignación-

– Pues….siendo posible. Dime…. ¿Cuánto tarda en madurar la uva?, ¿Cuánto dura un embarazo en un humano?, y… ¿en un elefante?, ¿Cuánto tarda en florecer un rosal?, ¿un cerezo?, ¿una orquídea?….

– Pero 6 meses…. -Dijo ya con un tonito de fastidio-

– Dime… ¿Quién crece? –hizo una pausa mientras la miraba al fondo de sus ojos- ¿La planta o tú?

– La planta!! No voy a crecer yo!! A veces tienes unas preguntas…..

– Entonces…. ¿Qué prisa tienes en que crezca?

– Bueno…quiero ver cómo es, quiero verla crecer, ver lo grande y bonita que se hace…

– ¿Para qué?

– ¿Cómo que para qué? ¿Estamos tontos? Ya te lo he dicho hace un momento para ver cómo va creciendo.

– ¿Qué ganas viéndola crecer?

– Pues veré que el trabajo que he realizado para que crezca ha dado sus frutos. Veré que todos los días que la he regado y abonado han servido para algo.

– Entonces…. ¿Lo que te importa qué es? ¿verlo o cuando verlo?

– Emmm….bueno, tampoco es cuestión de esperar al último día de mi vida para verlo.

– Pero… ¿lo importante no es ver el resultado? ¿Importa cuándo?

– Si claro!! También quiero disfrutar más tiempo de esa planta!!

– ¿De cuánto tiempo estamos hablando?

– Bueno….no se…hasta que yo me muera.

– ¿Y después?

– ¿Cómo que después? Ya estaré muerta!! No la veré!!

– Entonces, llegado ese día, ¿te importará si sigue creciendo o no?

– Bueno, no exactamente, claro que me importará.

– Pero…. Si tú ya estás muerta… ¿Cómo vas a tener esa preocupación?

– Bueno si, visto desde ese punto de vista.

– Entonces…. ¿Para quién crece la planta?…. ¿Para ti o para ella?

– Para ella. –Se dibujó en su cara una mueca a caballo entre la tristeza y el fastidio, a veces odiaba al viejo por sus preguntas-

– Cada planta tiene su ritmo de crecimiento y maduración, es cuestión de paciencia y constancia.

– Y esta planta…. ¿Cuánto tarda en crecer? Vaaaaa, dímelo!! – le increpó entre risas-

– ¿Sabes cuánto tiempo vas a tardar en conseguir un ascenso en tu trabajo?, ¿en aprender a tocar la guitarra?, ¿en ahorrar un dinero X? Si supieras….”tal día conseguiré esto, tal día esto otro” ¿Qué cambiaría?

– La ilusión…..supongo

– Sigue regando y abonando allí donde plantaste la semilla. Todo llegará.

Ella se fue para su casa y continuo regando todos los días allí donde había plantado las semillas. Lo que no sabía, porque el anciano jardinero no quiso decírselo, es que la semilla que plantó era de la planta del bambú.

Esa planta tiene un crecimiento muy peculiar. Durante 7 años no hay ningún crecimiento vertical por encima de la línea de tierra. Durante 7 largos años la planta del bambú teje un complejo sistema de raíces que le van a permitir crecer a un ritmo rapidísimo a partir de entonces. Después de esos 7 años, en seis semanas, el bambú crecerá 30 metros. Es la planta que tiene el crecimiento más rápido del mundo. Podrás cortarla y al cabo de seis semanas volverá a medir lo mismo…30 metros. El trabajo de esos largos 7 años da como resultado ser una planta tan resistente y capaz de superar inclemencias y contratiempos que otras plantas y árboles no superarían.

Todo en esta vida, personas, sueños,  proyectos, objetivos, duelos, cambios, etc., requieren de su tiempo. Cada uno necesita el suyo. No por no ver resultados inmediatos debemos bajar los brazos o tirar la toalla. Como en la cocina, el secreto de un buen caldo o un buen asado es el tiempo de cocción y la intensidad del fuego. Avivando el fuego a destiempo conseguirás una apariencia comestible pero la carne no estará en su justo punto. Si te olvidas del asado y no estás pendiente se acabará quemando…por dentro y por fuera.

Estamos acostumbrados al cortoplacismo. Necesitamos las cosas ¡YA! Eso nos da seguridad. Cuánto más rápida es la recompensa mejor. De lo contrario el paso del tiempo nos llena de temores, de miedos, de incertidumbres, de dudas y dejamos de mirar a nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestros objetivos con esas ganas, deseo e ilusión que teníamos al principio.

Con el paso del tiempo crece la inseguridad y el miedo a no conseguirlo. Y entonces preferimos tirar la toalla no sea caso que “fracasemos” y nos sintamos tristes, impotentes, frustrados y encima tendremos la sensación de haber perdido el tiempo. Preferimos no pasar ese trago porque duele. Pero pagaremos un precio muy alto por no sentirnos frustrados. La próxima vez que queramos algo, que tengamos un sueño o un objetivo es muy posible que ni siquiera lo intentemos. “Total…seguro que me sale mal”, ”No creo que lo consiga, con la suerte que tengo….”

Dejamos en manos del tiempo y de terceros la seguridad que no tenemos porque no creemos en nosotros mismos y en nuestras posibilidades.

No nos damos cuenta que la ilusión que lleva consigo la consecución de un sueño, un proyecto, un proceso de cambio…, es la que le proporcionará el combustible  a la constancia y a la paciencia.

Así que….

Si no consigues lo que deseas hoy, no desesperes, quizá estés echando raíces.

Sin Comentarios

Comentar