Oscar Coach | Y a ti…¿Quién te carga tu mochila?
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Y a ti…¿Quién te carga tu mochila?

03 dic Y a ti…¿Quién te carga tu mochila?

 

¿Tienes la sensación que no puedes con todo?, ¿Crees que tu reloj necesitaría tener más de 24 horas?, ¿Sientes que estás tolerando cosas a ciertas personas que a otras no tolerarías?, ¿Sientes que no controlas tu vida?, ¿Tienes momentos en los que desearías desaparecer y tener tu espacio?

Estas y otras preguntas puedes hacértelas en esos momentos de estrés, de situaciones agobiantes, de querer llegar a todo, o en esas situaciones y conversaciones tensas con personas de tu entorno en las que tienes la sensación, una vez finalizadas, de llevarte una carga o un resentimiento.

 

¿Realmente llevamos en nuestra mochila lo que queremos llevar?

Si un día decidieras parar y sentarte a un lado del camino de tu vida, quitarte la mochila de la espalda, colocarla delante de ti, abrirla, ver que hay dentro e irlo sacando….¿qué verías? ¿Qué cosas hay dentro?, ¿Qué cosas de todas ellas quieres y sientes que quieres llevar y no pesan?, ¿Cuáles de ellas, al sacarlas, notas que realmente las sientes como una carga?, ¿Qué hay que al cogerlo te quema o te duele?

 

Pues sí, una vez todo fuera de la mochila seguramente tendrás dos montones de cosas:

Un montón con todo lo que te gusta llevar y realmente necesitas para caminar por los senderos que has decidido. Lo necesario, lo importante, lo que valoras, lo que te alegra y lo que te hace sentir viv@.

Otro montón con lo que te cuesta llevar, con cosas que ni siquiera tú has colocado y que al mirarlas dices…”¿Y esto, cuando ha entrado en mi mochila?”. Verás desde urgencias hasta compromisos, responsabilidades, pasando por obligaciones y resentimientos.

Alguien dirá…”Pero un compromiso o una responsabilidad no es algo que sea malo o que no haya decidido llevarlo”. Y es cierta esa afirmación, lo que pasa es que esa afirmación deja de ser tan cierta cuando nuestros compromisos o responsabilidades son resultado de creencias, paradigmas, juicios de valor que asumimos como propios cuando en realidad no lo son o simplemente por agradar y ser aceptados. Más de una vez asumimos un compromiso simplemente por agradar a alguien o por no sentirnos rechazados. ¿Qué perdemos y ganamos con este comportamiento? Para empezar una mochila sobrecargada y no sólo eso, cargada por otros.

 

¿Qué te impide llevar lo que realmente quieres en tu mochila?

Ahora que ya tienes esos dos montones a cada lado de la mochila, haz una criba del montón de  cosas que quieres llevar y que realmente has escogido tú. Escoge los más importantes, los que te hacen sentirte viv@, las que te motivan, las que te dan una energía extra cuando las tienes en tus manos y ponlos en un montón. Los que te han sobrado ponlos en otro. Ten especial cuidado en analizar si algo que está en este montón ha aparecido ahí porque quieres agradar o no sentirte rechazad@. Si es así pásalo al montón de cosas que no quieres llevar.

Ahora haz lo mismo con el montón de cosas que no quieres llevar o que no son tuyas. Separa lo que no es tuyo de lo que, habiéndolo elegido tú, no quieras llevarlo. Una vez separado en dos montones elige de los que tú has decidido llevar cuales estás dispuesto a volver a meter dentro de la mochila y escribe porqué los llevas.

Pesa menos la mochila, ¿verdad?

Durante el transcurso de nuestras vidas vamos metiendo y nos van metiendo cosas en la mochila de las que no nos vamos dando cuenta. Y nos damos cuenta cuando es muy tarde, y es entonces cuando pasamos de un extremo a otro, cuando la olla estalla por exceso de presión.

Es como el experimento de la rana a la cual se la pone en agua fría dentro de un cazo y se empieza a calentar éste a fuego muy lento. La rana va aceptando el aumento casi imperceptible de temperatura hasta que muere.

¿De verdad deseas eso?

 

¿Cómo puedes hacerlo?

Con Asertividad. Es la principal herramienta para evitar cargar cosas que intentan ponernos otros o cosas que aún poniéndolas nosotros lo hacemos por motivos de baja autoestima, por no hacernos respetar, por temor…

Si ante una situación tenemos que hacer  algo que realmente no nos gusta, o lo hacemos por complacer, por miedo o por no ser rechazados, le dijéramos a la persona en cuestión lo que nos molesta, o decirle simplemente un “no” explicando los motivos, diciéndolo desde el respeto a la otra persona pero sobre todo respetándonos a nosotros mismos, no llevaríamos tantas cargas ni tendríamos tantos saquitos de resentimiento dentro de la mochila.

Al final, lo que llevamos en la mochila es porque queremos nosotros, aunque haya sido otro quien lo ha colocado allí dentro.

Y…llevar mucho en la mochila tampoco resulta útil. Hay que saber filtrar, hacer introspección y llevar lo realmente útil. El resto podríamos ponerlo dentro de otra mochila a la que podríamos ponerle la etiqueta de Diógenes Emocional, hacerle un buen nudo, atarle una piedra bien gorda y tirarla a la fosa de las Marianas.

 

¿Cuándo lo vas a hacer?

No esperes a que la mochila sea tan grande que te impida andar, ni esperes a ese momento de explosión en el que te evades del mundo y decides que todo desaparezca de golpe y que no te moleste nadie. Mantén lo importante y deshazte de lo que no quieres en la mochila de tu vida antes de que el lastre de la misma te arrastre montaña abajo. Tómate un momento para hacer un kit-kat en tu vida y atrévete a sacar lo que llevas dentro de la mochila y que no quieres seguir  llevando.

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